7 ene 2012

Capítulo 02. La decisión


7:45 de la mañana, Óscar caminaba por la calle Infante Dom Enrique, dobló la esquina, y allí estaba ella, Patricia, sentada en el suelo, con la espalda apoyada en la pared, y la cabeza baja. Él se sentó a su lado, la chica al oírlo, levantó la mirada hacia él, tenía los ojos totalmente llorosos, se notaba que había llorado bastante, tenía el rastro de las lagrimas en sus mejillas. El chico llevo su mano derecha hacia las mejillas, para limpiarlas del rastro de las lágrimas, primero una, después la otra, nada mas retirar la mano, Patricia se abalanzó sobre él, abrazándole muy fuerte, rompiendo a llorar de nuevo.
-No lo aguanto más Óscar, no puedo aguantar más -decía ella, abrazada al chico.
-Tranquila, estoy aquí ¿Qué ha ocurrido? -dijo el chico abrazándola.
-Mi, mi padre -susurra ella.
-¿Ha vuelto a abusar de ti?
-No, pero, lo ha intentado, y ya no lo soporto mas Oscar, cada vez que llega borracho a casa, solo piensa en bajarme las bragas, y aprovecharse de mí, hasta satisfacer sus necesidades -dijo ella, llorando, con la voz entre cortada.
-Eh, tranquila, estoy aquí vale, ahora mírame.
Los dos se separan, y se miran a los ojos.
-Cuando mi madre estaba, esto no pasaba -dijo la chico.
-Lo sé Patri, pero has de ser fuerte, no puedes venirte abajo por culpa de tu padre.
-No es mi padre -dijo ella en tono serio -Ya no lo es.
El chico se quedó muy sorprendido al oír esas palabras. La chica le miro fijamente.
-Quiero irme Óscar, quiero, vivir de verdad la vida, no soporto el llegar a mi casa, y ver a mi padre borracho violándome, no lo aguanto -dijo ella, volviendosele a entrecortar la voz.
-¿Que quieres irte? Pero, ¿a dónde Patricia?
-Me da igual donde, solo quiero irme, salir de esta vida, comenzar una nueva. He pensado irme esta misma tarde, al acabar el instituto
-Voy contigo -dijo el chico, totalmente sincero.
-No Óscar, tú te quedas, esto no tiene que ver contigo.
-Patricia, te quiero, y lo sabes, sabes que no puedo vivir sin ti -decía el chico.
-Sé que me quieres, pero has de quedarte, tus estudios, tu familia
-Mis estudios me dan igual, y mi familia me odia, mi padre no hace más que gritarme, y  pegarme si llego tarde a casa, yo tampoco aguanto esto mas.
La chica miró fijamente a Óscar, con su mirada clavada en él
-¿Lo dices en serio Óscar? Te, te irías conmigo, no hace falta que vengas, soy una mierda, nadie me quiere, no le importo a nadie
-Me iría contigo hasta el fin del mundo, sin pensármelo dos veces, eres lo que más me importa en este mundo, lo que más quiero, y no voy a perderte.
-¿Pero estás seguro? Estamos hablando de fugarnos, empezar una vida nueva.
El chico cogió la mano de ella, y la puso en su pecho, a la altura del corazón
-¿Lo notas? -dijo él
-Si, son tus latidos, que tiene que ver esto con nosotros.
-Pues que sepas, que esos latidos son por ti, mi corazón late por ti, eres lo que me da vida, si te perdiese, no sabría qué hacer, acabaría loco, suicidándome, por eso estoy más que seguro, Nos iremos.
Al oír esas palabras, Patricia se emocionó muchísimo, tanto, que se le escaparon dos lagrimitas, pero esta vez, de felicidad.
-Óscar, esto, no sé qué decir
-No digas nada, solo prométeme que me dejaras ir contigo.
-Lo prometo cielo -ella acarició su mejilla, y esbozo una sonrisa -Cuando acabe el instituto nos iremos
El chico la mira fijamente.
-¿Y si nos vamos ya?
-¿Ya? Son las 7:50 de la mañana.
-Y que, vas un momento a tu casa yo a la mía, cogemos un poco de dinero, ropa y comida y nos vemos en un sitio. Mientras antes nos vayamos mejor.
-¿En dónde nos encontraríamos?
-En la parada de autobús que está a la entrada del pueblo.
-De acuerdo -Ella se acercó lentamente hasta su cara, acaricio su mejilla y le dio un beso en los labios, un beso lento, y dulce, lleno de amor, el chico se sorprendió mucho, llevaban saliendo juntos casi un año, y era la primera vez que se besaban, se puso muy contento. La chica terminó de besarle y se apartó de nuevo, le miro sonriendo y se levantó, el chico también se levantó, pocos segundos después de ella.
-Iré a mi casa, y cogeré lo necesario, nos veremos en la parada, más o menos ¿dentro de media hora?
-Muy bien, nos veremos en la parada de autobús dentro de media hora -el chico abraza a Patricia -Ten cuidado vale, te quiero sana y salva
-Tranquilo, volveré, no puedo dejarte solo -ella sonrió
Al terminar el abrazo, los dos se dirigieron a sus respectivas casa, óscar no tendría muchos problemas, su padre estaba trabajando y su madre era muy comprensiva, pero Patricia sabía que tendría que enfrentarse a su padre de nuevo.

*
El chico entra en su casa, no se quita la mochila, se disponía a subir  a su cuarto, pero de repente, se encuentra con su madre en la cocina, sentada, llorando, el no tuvo más remedio que entrar. Toco en la pared para hacer notar su presencia.
-Mamá ¿estás bien?
La madre miró a su hijo, con los ojos llenos de lágrimas, el chico se acercó y se sentó a su lado, agarrándole una mano. Al sentir su mano, la madre le abrazó muy rápido.
-Hijo mío, lo siento mucho cariño, no, no te mereces lo que estas pasando -lloraba la madre
-Tranquila mamá, no volveré a sufrir mas
La madre se separó de su hijo y le miró.
-¿A qué te refieres cariño?
-Me voy mamá, lo he decidido, he venido a por mis cosas.
-Pero hijo, tú solo ahí fuera ¿cómo vas a sobrevivir cariño?
-No iré solo, Patricia irá conmigo, y estaremos bien mamá, tengo 15 años, 16 el mes que viene, soy mayorcito
La madre esboza una pequeña sonrisa, mirando al chico.
-Si tu padre se entera que vas con esa chica, te mataría -le acaricia la mejilla.
-Lo sé, por eso he venido ya, no quiero volver a ver a papá.
-Te entiendo. Bueno, será mejor que te dé una cosa -la madre se levanta y va a su bolso, de él saca una tarjeta de crédito y un trozo de papel con un numero apuntado. Vuelve a sentarse al lado de su hijo.
-¿Qué eso mamá?
-Es mi tarjeta de crédito, quiero que te la lleves y vayas al cajero más cercano, en la cuenta hay 900 €, quiero que los saques y te lo lleves.
-Mamá, si los hago papá te va a matar.
-Me da igual lo que me haga tu padre, tu hazlo, sobrevive hijo, no te preocupes por mí.
-Esto, mama, no sé qué decir.
-No digas nada, coge la tarjeta, la ropa de tu cuarto y vete, vamos, tu padre hoy sale antes de la oficina.
El chico se levanta rápido y sube a su cuarto, coge otra mochila más grande y la llena de ropa, y los productos de aseo. Vuelve a bajar de nuevo, con su mochila al hombro y regresa a la cocina, a despedirse de su madre. Esta vez la madre estaba de pie, en la puerta de la cocina, esperando a su hijo.
-Esto, gracias por la tarjeta mamá, y gracias por todo lo que has hecho por mí -el chico sonríe.
La madre le abraza muy fuerte acariciando su nuca.
-Hijo, prométeme que te cuidaras, prométemelo, y también que volveré a verte.
-Te lo prometo mama, te lo prometo.
La madre se despega y mira a su hijo, sonriendo y llorando al mismo tiempo
-Cuídate hijo, cuídate mucho.
El chico sonríe y se da la vuelta, llega a la puerta la abre, mira por encima del hombro.
-Adiós mamá -sale y cierra la puerta. La madre se queda dentro, llorando y sonriendo, al mismo tiempo.

*
Patricia entró en la casa sigilosa, observó el piso de abajo, no había nadie, así que subió despacio las escaleras. Al llegar arriba, oyó que había alguien en el cuarto de baño, era su padre, así que decidió coger las cosas rápido. Fue a su cuarto y llenó la mochila con ropa, toda la que pudo, un par de bragas y sujetadores, su colonia, compresas, y el dinero que tenía ahorrado. Cerró la mochila y cogió otra más pequeña. Salió de su cuarto, ya no oía agua, su padre no tardaría en salir, así que bajo rápido a la cocina. Entró en la cocina, vio que al fuego había una tetera, era el té de la mañana de su padre, lo tomaba siempre. Cogió la mochila pequeña y la lleno de comida (Embutidos, conservas, latas, zumos…). Termino de llenarla, y cerró la cremallera, justo cuando la cerró oyó la voz de su padre.
-Vaya ¿Qué rápido a acabado el instituto hoy no?
La chica se da rápido la vuelta, su padre estaba desnudo, completamente, a su memoria vinieron muy malos recuerdos.
-¿Qué haces aquí zorra? Deberías estar en clases -dijo su padre con voz ronca, rascándose su entrepierna.
-He venido a buscar mis cosas papá, me voy.
El padre suelta una risa seca
-Y ¿Con quién piensas irte?
-Con Óscar papá.
-Tú no te vas a ningún sitio mona, y menos con ese gilipollas, te quedas aquí, con papa.
La chica comienzo a ponerse nerviosa y a cabrearse.
No papá, ya he aguantado bastante, me voy de aquí, no quiero volver a verte.
-Hija, anda…
-No me llames hija, de ahora en adelante no lo soy
-¿Cómo dices? Pero tú quien te crees que eres para decir eso.
-Me da igual ya todo papá, me largo, no lo entiendes
-Eres una hija de puta, como tu madre
-No metas a mama a en esto ¡Me oyes! ella no tiene nada que ver -dijo Patricia, poniéndose tensa, cabreada ya del todo, señalando a su padre.
-¿Cómo te atreves a levantarme la voz? ahora verás.
El padre va hacia a ella y la agarra de un brazo bien fuerte.
-¡Ahí! papá, me haces daño.
-Cállate zorra. En esta casa se hace lo que yo diga, ¡Te queda claro1 y te digo que tu no vas a ninguna parte.
-¡Suéltame maldito cerdo! -intentaba soltarse, pero su padre la agarraba muy fuerte.
-No vas a ir a ninguna sitio, siempre has sido una jodida cobarde, como tu madre, no sabrías sobrevivir sola en ese mundo ni un día y menos con ese chico, morirías de hambre, no sabrías que hacer, solo eres una estúpida niña que sirve como juguete sexual
La chica intentaba soltarse, pero no podía. Intentaba no concentrarse en lo que decía su padre, pero era imposible. Entonces, mientras su padre recitaba esas frases que le llegaban al alma, Patricia pudo ver como la tetera, a su lado, en el fuego, hervía. Miró la tetera, observó que padre no estaba atento y con la mano libre cogió la tetera y con ella golpeó a su padre en la cabeza.
-¡Suéltame maldito cabrón! -le golpeó con la tetera.
-¡Ahhhhhhhh! -le padre se lleva las dos manos a la cabeza, y cae al suelo, gritando, Patricia consigue liberarse de su padre. Coge rápidamente la mochila de la comida y se la pone al hombro, se acerca a su padre y le pega varias patadas.
-¡Esto por mamá! -una patada. -¡Esto por mi hermana! -otra patada. -Y esto, por todo lo que me has hecho ¡Hijo de la gran puta! -otra patada, muy fuerte, esta vez, en la cabeza.
La chica mira a su padre sangrando en el suelo, quejándose, y se va alejando de él. El padre intenta levantarse
-¡Patricia! Ven aquí
-¡No papá! se acabo, que te jodan -la chica corre hacia la puerta, la abre y sale corriendo sin importarle lo que ha dejado atrás.
-¡Patricia! Vuelve, cariño, ¡Patricia! -grita su padre sentado desde el suelo de la cocina, comenzando a llorar, pega dos puñetazos al suelo. -¡Patricia! -un grito largo y sonoro.
La chica corría muy rápido, oyendo los gritos de su padre cada vez más lejos, hasta llegar al punto de no oírlos, debía llegar a la parada de autobús. Los pulmones le quemaban como si del mismo fuego se tratase, y tenía ganas de romper a llorar, pero no lo hizo, de ahora en adelante debía ser una chica fuerte, le esperaba un mundo muy cruel ahí fuera.

*
Patricia corría rápido, hasta llegar a la parada de autobús, en ella se encontraba sentado Óscar, con sus cosas.
-Hola -dijo la chica, sentándose a su lado, besando su mejilla.
-Hola
-¿Qué, todo bien con tus padres? -dijo la chica.
-Sí, mi, madre me ha dejado esto -saco de su bolsillo el dinero.
-¡Madre mía! Óscar, eso nos ayudara en los primeros días ¿Cómo te lo ha dado?
-Me dio su tarjeta de crédito y me dijo que sacara todo el dinero, y lo he hecho.
-Vaya, es fantástico cariño, pero ¿tu padre lo sabe?
El chico niega con la cabeza y le salen lagrimas lentamente.
-La va matar, si no la mata, es porque no le dará la gana, pero la va a matar -el chico seca sus lagrimas.
-Lo siento Óscar, yo…
-Tranquila, no quiero pensar en ello, he decido formar una vida nueva, a tu lado, lo demás no ha existido para mí.
La chica lo mira y escucha con atención, y coge su mano. Al fondo de la carretera se puede ver como se acerca un autobús, los jóvenes se ponen en pie, y esperan la llegada, Patricia no suelta la mano de Óscar. El autobús llega, y abre sus puertas, los chicos entran, primero él, y después ella.
-Buenos Días -dijo el conductor, era de los típicos que iban con barba de tres días, aliento de fumador, y le daba igual quien se subiera con tal de que le pagaran.
-Buenos Días -respondieron ellos.
-¿Sois dos?
-Si
-¿A dónde?
-La frontera -dijo el chico, dándole el dinero. Al mismo tiempo, Patricia agarraba fuerte su mano. El conductor les da los tickets, y los mira.
-Venga, a dentro, no tengo todo el día.
Los dos entraron y se sentaron, él por la ventanilla, ella a su lado. Dejaron las mochilas en el suelo, la chica se pego a él y este la brazo desde atrás, agarrándola con sus brazos, ella acaricio los brazos del chico
-¿Nueva vida? -dijo ella
-Nueva vida -respondió él dándole un beso en la cabeza.
El autobús arrancó, y comenzó a alejarse de Sarzedas, dejando un cruel pasado atrás, y con dirección a la frontera. Mientras el autobús seguía su recorrido, los chicos seguían abrazados, y en la radio sonaba Sweet Child O' Mine, de Gun's N Roses.

2 comentarios:

  1. dios que pasada !!! para cuando mas ?? *_* el final con lo de la cancion fue un puntazó ehh !!! ^^ felicidade sy sigue escribiendo que es lo tullo men !! ^^

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  2. Jeje Me alegro que te guste. Pues mas, dentro de poco, dadme una semanita o dos, es que el insti me quita tiempo!! Gracias, y si, seguiré escribiendo!
    No dudes en seguir mi blog por favor

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